EmbarazoTercer trimestre

4 Errores frecuentes de una madre primeriza

Ser madre por primera vez debe ser una experiencia maravillosa para toda mujer; una etapa de aprendizaje, de reconocimiento y de ensayos. Sin embargo es natural que sientas ansiedad o que algunas situaciones nos las sepas manejar, por eso hemos elegido algunos de los errores más frecuentes de las madres primerizas para que sepas qué hacer en esos casos.

Las dudas y los temores son normales, sin embargo ya eres madre y cuentas con todas las capacidades para sacar adelante a tu hijo. Cree en ti y en lo maravillosa que eres. Si necesitas ayuda para realizar otro tipo de actividades, acude a tu compañero o familiares, ellos con gusto te ayudarán.

  • Los consejos no siempre se dicen para criticar, recuerda que aunque cuentas con el acompañamiento de un médico, tus padres te criaron muy bien sin una serie de condiciones que ahora existen, así que presta atención a sus recomendaciones, muchas de ellas pueden servir. Cuando necesites al Pediatra, acude a él para que te asesore y te oriente sobre la salud y cuidados del bebé.
  • No te conviertas en una madre neurótica, tu bebé le pertenece al mundo y con evitar que entre en contacto con las personas o este en espacios abiertos no se va a enfermar. Disfruta de tu bebé sin excesos y permite que las demás personas puedan compartir con él.
  • Cuidado con la higiene, es importante que esterilices todos los objetos que entran en contacto con el bebé durante los primeros meses, sin embargo a partir de tercer mes basta con una buena limpieza. Recuerda que el bebé debe generar sus propias defensas, entre más te obsesiones con este aspecto, más difícil será para él generarlas y más fácil se podrá enfermar.
  • Envolver al bebé en todo momento es muy común, sin embargo, puedes identificar si el bebé tiene frío tocando sus manos y sus pies, de esta manera sabrás cuándo arroparlo. Si por el contrario tocas su cuello y está sudoroso, es señal de que el bebé tiene calor. No lo arropes con todo lo que te encuentres. El exceso de ropa puede generarle calor y producirle llanto; es muy posible que no te des cuenta que está llorando por desespero y te angusties al ver que no se calma  con el alimento o no quiera dormir.

Como éstas existen una serie de situaciones que aprenderás a manejar con el paso de los días. Comprenderás a tu bebé y sus necesidades. Ningún bebé trae instrucciones, así que explóralo y analízalo, disfrutando cada momento de su vida y de la tuya como nueva madre.

 

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